DESAMPARADOS: 158 AÑOS DE CANTONATO (1862-4 de noviembre-2020)

Jorge Emilio Salazar Monge 
Cronista

EL PINTORESCO POBLADITO DE DOS CERCAS

A partir de 1825 el territorio del novel estado de Costa Rica fue ordenado, política y administrativamente, en dos departamentos: el Oriental y el Occidental. Ambos departamentos fueron fraccionados en distritos, y estos en ciudades, villas y pueblos. 

El departamento Oriental lo configuraban los distritos de San José, Cartago, Ujarrás y Térraba. El Occidental lo constituían Alajuela, Heredia, Escazú y Cañas. El distrito de San José, localizado en el ancestral valle de Aserrí, estaba conformado por la ciudad de San José y los pueblos de Curridabat y Aserrí. En ese entonces, el paraje de Dos Cercas (actual Desamparados Centro) era un pintoresco pobladito anexado a la ciudad de San José. 

EL NOMBRE DE LOS DESAMPARADOS

Pero es a mediados de la década de 1820 que comienza a popularizarse el nombre de LOS DESAMPARADOS, debido a que el antiguo sitio de Dos Cercas era el único poblado de Costa Rica donde se veneraba la imagen de la Virgen Santa María de Los Desamparados. 

En 1841 surge una nueva división territorial de Costa Rica, con ella, San José se convirtió en departamento, el cual es dividido en distritos, barrios y cuarteles. Como uno de los barrios del distrito San José emerge la población de Los Desamparados, que es subdividida en los cuarteles de Desamparados  Centro (Dos Cercas), San Antonio (Salitral), San Miguel (San Felipe), Patarrá (Los Horcones) y San Rafael (Palo Grande). Esa novedosa demarcación fue el germen de futuro cantón Desamparados. Para 1845 son segregados del barrio Alajuelita los cuarteles de San Juan de Dios (El Molino) y Aserrí, para anexarlos a Los Desamparados. En 1848, con la nueva constitución política de Costa Rica, que modifica su condición de estado a república, aparece otra denominación territorial, fragmentando a la nación en provincias, cantones, distritos y barrios. La provincia de San José es fraccionada en tres cantones: San José, Escazú- Pacaca y Curridabat-Aserrí. Con esa división Los Desamparados aparece como distrito del cantón San José.

Los Desamparados en la primera mitad del decenio de 1850 sufre una transformación importante en su amplitud territorial y poblacional; en su proyecto alfabetizador; en su administración judicial con el nombramiento de alcaldes constitucionales, jueces de paz y comisarios; y en su desarrollo eclesiástico con la llegada a la futura parroquia de Nuestra Señora Santa María de los Desamparados del emblemático sacerdote Matías Zavaleta Pacheco (cura párroco de 1847 a 1898).

Estos elementos fueron altamente considerados por el presidente de la república y los miembros del congreso constitucional, para otorgarle a los “SAMPARADOS” (apodo general con el que se conocía a los pobladores de esta región) una mayor independencia de la administración josefina, y con ello la creación de la villa Los Desamparados. El rango de villa para el barrio central del distrito Los Desamparados fue ejecutado y firmado por el mandatario Juan Rafael Mora Porras el miércoles 4 de julio de 1855.

CREACIÓN DEL CANTÓN DESAMPARADOS

En los comienzos de la década de 1860 Los Desamparados contaba con un vistoso templo católico, con una población cercana a los 12.000 habitantes, con escuelas municipales de primeras letras para varones y para niñas, con casa para cabildo, con cárcel, con categoría de villa para su poblado principal, y, con influyentes personajes del progreso nacional. 

Los anteriores factores fueron determinantes para que el antiguo cantón tercero Curridabat-Aserrí, constituido en 1848, fuese restructurado y pasara a denominarse Desamparados, con la villa Desamparados Centro como su cabecera. 

El martes 4 de noviembre de 1868, en el Palacio Nacional de San José, el gobernante Jose María Montealegre Fernández proclama a Desamparados como el nuevo cantón tercero de la provincia de San José.

Su división territorial quedó establecida por los distritos de villa Desamparados Centro, Curridabat y Aserrí. Y como barrios son instaurados San Antonio-Patarrá, San Miguel, San Rafael, San Juan de Dios y San Cristóbal. Con la creación del cantón, Desamparados obtenía el derecho de contar con un municipio menor o cantonal, el cual siempre continuaba supeditado a las directrices de la municipalidad mayor o provincial de San José. Ese ayuntamiento desamparadeño estaba compuesto por dos alcaldes constitucionales primero y segundo, por un síndico procurador, y, por un jefe político, que fungía como presidente de la corporación cantonal y como vocero de Desamparados ante la municipalidad de San José. 

Y a raíz de las exploraciones y el descubrimiento de ámbitos desconocidos por el desamparadeño José Cornelio Monge Murillo – como los valles de Santa María de Dota y de General -, la jurisdicción de Desamparados se amplió de manera considerable, constituyéndose en 1864 en el cantón de la provincia de San José con la mayor extensión territorial. Para 1864 Desamparados se dividía en 9 distritos: 1-Desamparados Centro, 2-San Antonio-Patarra, 3-Curridabat, 4-Aserrí, 5-San Miguel, 6-San Rafael, 7-San Juan de Dios, 8-San Cristóbal-Frailes-Dota-Tarrazú-General, 9- Candelaria. 

DESAMPARADOS LEGENDARIO Y MODERNO

Después de tantos años de autonomía ha sido manifiesta la evolución del cantón Desamparados. Las semillas de aquellos viejos tiempos han germinado a lo largo de su existencia cantonal, provocando el surgimiento de centenarios árboles de esfuerzo, verdad, justicia y tradiciones, cuyos frutos es menester evaluar, para comprobar cuánta de esa cosecha la han degustado limpios paladares de sabiduría y honestidad, y cuánta la han manipulado las contaminadas  y pecaminosas manos de la pretensión abusiva y el egoísmo envidioso. 

Además, agrupados en un simpático territorio de 168,62Kms2, los trece distritos actuales: Desamparados Centro, San Miguel, San Juan de Dios, San Rafael, San Antonio, Frailes, Patarrá, San Cristóbal, El Rosario, Damas, San Rafael Abajo, Gravilias y Los Guido, deberían de congregarse cada 4 de noviembre, no sólo para conmemorar aniversario de cantonato, sino, también, para atender las voces de aquel Desamparados legendario  que demanda el rescate del abolengo de muchas de sus hermosas y ejemplares vivencias, que pueden ser amalgamadas con la idiosincrasia del Desamparados moderno. 

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