• Celebración rige desde 1954 según lo declaró la ONU
  • En Costa Rica se celebra cada 9 de setiembre

Alexandra Brenes 

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El Día de la Niñez y la Adolescencia es una fecha en la que se celebra la existencia del infante así como sus deberes y derechos. Esta gran iniciativa tuvo su origen en 1954, año en el que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se manifestó sobre el interés de tener un día especial dedicado a los pequeñines. Posterior a este pronunciamiento, se invitó a todos los países del mundo a que se unieran a esta celebración, con el fin de exaltar la participación e importancia de los infantes; en Costa Rica se adoptó la fecha 9 de setiembre para esta festividad.

Así también cuando se trata de niños y jóvenes, se puede usar una definición que limite las características generales de éstos, pero no se puede englobar quienes son ellos realmente ya que tienen diferentes personalidades, ilusiones, temores, destrezas y entornos diferentes.

En este 2021, disfrutemos esta valiosa pieza literaria, escrita décadas atrás por el recordado Educador William Altamirano Vargas, – ex Director del Colegio Vocacional Monseñor Sanabria-, sobre:

Consejos de un niño a sus padres para que lo eduquen mejor.

“Ustedes saben que yo vivo pidiendo cosas. A veces son cosas tontas, otras veces egoístas. En esta carta les pido que me escuchen. Cuando estoy frente a ustedes, he querido decir esto tantas veces y nunca me he atrevido. Ahora lo hago, y estoy seguro de que ustedes sabrán comprenderme. Si ustedes hacen caso de lo que les pido en esta carta, podremos lograr juntos un mejor ambiente de crecimiento para todos. Por favor no boten esta carta … guárdenla, y todas las veces que se sientan confundidos por la manera que yo me comporto, léanla de nuevo, en ella encontrarán la manera de comprenderme mejor y la forma de tratarme.

Yo sé que ustedes me quieren y desean lo mejor para mí, yo también los quiero mucho. No me consientan, yo sé muy bien que no puedo tener todo lo que pido, solo los estoy probando, no tengan miedo de ser firmes conmigo. Eso me confunde y me hace tratar de salirme con la mía. No hagan promesas por salir de mí, recuerden que me siento muy mal cuando no las cumplen. No les hagan caso a mis provocaciones, a lo que diga o haga para molestarlos, ello me animaría a tratar de lograr más éxitos de esa índole. No se alteren demasiado cuando digo que no les quiero, no lo siento así, pero deseo que se arrepientan por algo que me han hecho, no hagan por mí lo que yo puedo hacer solo, eso me hace sentir como un bebé, además de que así los ataría a mí.

No dejen que mis malos hábitos sean los que llamen su atención, ello solo me alienta a repetirlos. No me corrijan delante de otras personas, yo les haré más caso si hablamos a solas tranquilamente, no traten de discutir sobre mi conducta en medio de un problema, por alguna razón dejo de oír y mi cooperación se vuelve aún peor. Estoy de acuerdo con que se tomen medidas necesarias, pero no vamos a hablar de ello hasta más tarde. No me hagan sentir que mis errores son pecados, yo tengo que aprender a no sentir que soy malo cuando cometo errores, no me regañen constantemente, yo tendría que protegerme haciéndome el sordo. No me pidan explicaciones por mi mala conducta, yo realmente no sé por qué lo hice, no pongan demasiado a prueba mi honradez, me asusto fácilmente y me pongo a decir mentiras, no se olviden que me gusta experimentar, así es como yo aprendo, no me protejan de las consecuencias, yo necesito aprender a través de la experiencia. 

No hagan mucho caso de mis pequeños malestares, es posible que yo aprenda a disfrutar en tener poca salud si ello procura más su atención.

No me aparten cuando hago honestamente mis preguntas, si lo hacen ustedes, verán que dejaré de preguntarles y buscaré información en otra parte, asimismo, no contesten mis preguntas tontas y sin sentido solo quiero que se ocupen de mí.  Nunca sugieran ustedes que son perfectos o infalibles, sufro un golpe demasiado duro cuando descubro que no son ni lo uno ni lo otro. No se preocupen por el poco tiempo que paso con ustedes, todo depende de cómo lo pasemos. No dejen que mis temores aviven sus ansiedades, de esa manera aumente mi miedo, demuéstrenme que son valientes, recuerden que no puede crecer sin una dosis de comprensión y estímulo, pero esto no necesito decírselos ¿verdad? Trátenme de la forma como tratan a sus amigos, así yo también seré un amigo, recuerden que yo aprendo más de un modelo que de una crítica”. Los quiero, su hijo.

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