Qué orgullo celebrar estos primeros 200 años de vida independiente. Este es un momento oportuno para realizar un saludable ejercicio permanente que permita mejorar y afianzar nuestro régimen de libertades. Gozamos y nos ufanamos de vivir en la democracia más antigua de América Latina, sin embargo, aún son enormes los retos para estar a la altura de donde merecemos estar, para un efectivo marco de respeto a nuestras libertades. 

En bienestar de todos nosotros como consumidores, el país ha roto importantes monopolios con un gran vencedor: la libertad de escogencia, por esa sana competitividad que debe prevalecer, con un marco jurídico transparente. Hoy también tenemos la libertad de utilizar servicios bancarios públicos y privados, en las horas y días que lo requerimos, al igual que lo hacemos con la educación y la salud. Quedan aún importantes desafíos para ser más libres aún, donde la responsabilidad es de todos. 

En materia política y electoral, es cierto que nuestro país logró hace pocos años separar la fecha de elección de nuestras autoridades municipales, pero parte de los desafíos pendientes es la designación nominal de las autoridades que han de servirnos desde las entidades de gobierno, sean del ámbito legislativo, como en el cantonal. Así que, la libertad de escogencia de estos representantes, avanza pero  es capaz de ser mejorada; el proceso electoral de febrero 2021, ya nos avisa que serán 25 aspirantes a la Presidencia, como mínimo. 

La libertad de culto se ha respetado, sin embargo, se hace cada vez más necesario iniciar la discusión seria y serena, sobre sí resulta conveniente para esta sociedad del siglo XXI, que nuestro Estado esté plegado a una sola estructura eclesial, y dirigirnos hacia uno laico. 

En materia de la libertad de expresión, celebramos su día cada 1º de setiembre. Jurídicamente este valioso derecho, está protegido a nivel constitucional mediante los artículos 24, 28, 30 y 41, los cuales regulan el tema y todos tenemos derecho a expresarnos por cualquier medio. Eso sí, la misma constitución en el artículo 29 establece que todos pueden comunicar sus pensamientos de palabra o por escrito sin previa censura, pero hay responsabilidad de lo que publiquemos, sobre todo para quienes estamos en el campo de la comunicación e información.

Finalmente, aunque disponemos también de la libertad para organizarnos como ciudadanos y pertenecer a cualquier tipo de agrupación, nos queda de tarea colaborar aún más en el ámbito local, para que nuestras comunidades puedan progresar, de manera que todo aquello que los barrios del todo no puedan hacerlo, que lo realice el gobierno local, y sí las circunstancias, recursos y condiciones no se lo permiten, pues que finalmente lo asuman las entidades del gobierno central o descentralizado. 

Nuestros antepasados ofrendaron hasta con sangre y su vida, para que las presentes y futuras generaciones, podamos vivir y disfrutar plenamente de convivencia pacífica durante estos 200 años de vida independiente. Sirva por tanto esta reflexión para que con cada pequeña acción diaria, ofrezcamos también nuestra contribución para que podamos mantener y fortalecer, nuestra sagrada libertad.   

¡Viva nuestra Independencia! ¡Viva Costa Rica! ¡A celebrar en grande el Bicentenario en Libertad!

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