Por Emmanuel Miranda Pérez

Rodrigo de Triana divisa algo en el horizonte, en medio de la bruma unas sombras logran verse. Son como unos árboles que se mueven con el viento, al principio Triana no le presta importancia, piensa que el cansancio le está jugando una mala pasada. 

El almirante Colón ha prometido que el que divise tierra recibirá cuantiosas riquezas. Para un chico de 23 años como Rodrigo, es su oportunidad de salir de pobre. Sin embargo, esto nunca pasará. Pero lo que si ocurrirá es que el joven hijo de un musulmán que se convirtió al cristianismo será una leyenda.  Triana vuelve a mirar al horizonte, descubre que no es un error, no es una mala pasada del cansancio. Es verdad, algo se encuentra cerca y Rodrigo prepara su voz para un grito cuyas consecuencias siguen retumbando en el mundo entero: ¡Tierra a la vista! 

Es la noche del 11 de octubre de 1492, Triana se encuentra en el carajo de la carabela La Pinta (carajo se refiere al canasto desde donde se vislumbra el horizonte en los barcos). Han pasado 2 meses y 8 días que partieron de Europa, las provisiones se empiezan a agotar, los motines son de diario. Pero el grito de Triana renueva las esperanzas de grandeza de la tripulación. La noticia salta de barco en barco hasta ser conocida en las tres carabelas que partieron del puerto de Palos de la Frontera el 3 de agosto. Expedición que se dirigió a las islas canaria para aprovisionarse y después en una línea recta hacia el occidente buscando una ruta para llegar a las Indias Orientales. 

Los expedicionarios jamás llegarán a su objetivo, pero en su error, habrán de unir las dos partes del mundo que hasta esa época desconocían unos la existencia de los otros. La isla que divisó el vigía era una perteneciente al archipiélago de las Bahamas. Esta isla era conocida por los nativos Taínos como Guanahani, Colón la bautizó San Salvador cuando puso pie en ella a la mañana siguiente. 

A partir de ese momento Europa y América unirán sus destinos como un solo espacio. Lo que ocurra al otro lado del Atlántico, inevitablemente afectará al otro lado.  Igualmente, ambos continentes compartirán su cultura, su gastronomía y su idioma. Por ejemplo, la música más tradicional de México: el mariachi, consta de guitarras españolas, trompetas inglesas, violines, violines italianos, pero manteniendo el tempo y velocidad americanas. 

Por su parte, la pizza; ese manjar inventado por los italianos consta de pan, queso y embutidos, que son alimentos europeos, pero sin el tomate, la cebolla, el chile y otras especias únicas en de América, no existiría. Lo mismo ocurre con comidas tan tradicionales como las papas a la francesa (la papa es de América), el chocolate suizo (el cacao es americano), entre otros. En cuanto al idioma, aunque las lenguas europeas (principalmente el español, portugués, inglés, francés y holandés) sometieron a las lenguas nativas de América, sobrevivieron muchos conceptos que pasaron a los idiomas dominantes; términos como: huracán, chocolate, canoa, vicuña, aguacate, entre otros, pasaron a formar parte de los idiomas dominantes.

Por su parte, la religión también sufrió modificaciones. Si bien el cristianismo se impuso sobre las otras religiones, la forma en la que se lleva la fe en América tiene mucho del sincretismo indígena. Ritos como las procesiones de Antigua Guatemala o la devoción de la virgen de Guadalupe, siguen consintiendo mezclas entre la fe europea y la americana.

Dos mundos se unen:

La Europa y la América que se encuentran en 1492 distan mucho de lo que hoy son, pero además tenían una historia disímil entre si.

En América había diversas culturas. Más de 100 millones de seres humanos vivían en un vasto continente que daba todos elementos necesarios para la vida humana, pocas enfermedades y un sinnúmero de recursos daban una riqueza que los europeos jamás habían visto.

América era el hogar de poderosos imperios como el Azteca y el Inca y de otras civilizaciones como la Chibcha, Taina, Caribe, Siux, mayas, etc. También América tenía ciudades magníficas como Tenochtitlan que a la llegada de los españoles tenía un millón de habitantes. En esa misma época las ciudades europeas no superaban los 100 mil habitantes, inclusive la ciudad eterna: Roma llegaba a los 60 mil. América supera en 4 veces la extensión de Europa.

América tenía pocas enfermedades y al ser un continente tan extenso, era difícil que una enfermedad recorriera el mismo. Mientras tanto los europeos venían de salir de la peste negra. Una enfermedad que acabó con la vida de 25 millones de personas.

Pero si la peste afectó a los europeos, el golpe más duro que recibían en esa época, fue el cierre de la ruta de las especias. En 1453, el último resabio del imperio Bizantino, Constantinopla cayó en manos de los turcos. Ellos cerraron el comercio a los europeos para poder conseguir bienes de oriente como: seda, especias, pimienta, entre otras.

Los europeos buscaron entonces una ruta nueva para poder llegar a la India y a la China. En esos intentos, es que Cristóbal Colón tiene una idea. Colón, contrario a la mayoría de personas de su época cree que el mundo es redondo y no plano. Por ende, Colón cree que, si un barco sale hacia el oeste, dará la vuelta a la tierra y se encontrará con Catay y Cipango, la parte oriental de Asia. 

Colón tiene razón, pero lo que él no sabe, es que entre Asia y Europa existe un continente desconocido para los suyos. Colón acude a los reyes de Castilla y Aragón. La península ibérica estuvo invadida por 700 años por los moros (musulmanes provenientes de África), sin embargo, con el matrimonio entre Isabel (reina de Castilla) y Fernando (Rey de Aragón), se ha unificado la mayoría de la península ibérica.  Fernando e Isabel, expulsan a los moros y los envían a Marruecos. Ahora ellos tienen el deseo de construir un gran imperio, Colón tiene la llave para ello.

Con el viaje financiado por los reyes, Colón conseguirá las riquezas que Fernando a Isabel buscaban y construirán uno de los más grandes imperios de la Historia. España se convertirá en la primera nación del mundo con colonias en todos los continentes. El resto de potencias europeas, rivalizará e intentará destruir ese imperio.

España seguirá mandando por los próximos 2 siglos, hasta que la decadencia de España se hace tan grande que provoca una serie de luchas en las colonias americanas que acabarán con la independencia de ellas y la construcción de nuevos estados. Aunque la independencia significó el fin de la dominación de los europeos en América, las relaciones entre Europa y América siguieron muy fuertes, relaciones que nacieron un 12 de octubre de 1492.

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